lunes, 30 de mayo de 2011

El llanto del Atardecer. Capítulo 7: Obsesión


Capítulo 7: OBSESIÓN

El silencio intimidó a la chica, que continuó después de unos segundos.
- Me maltrataban tanto psicológicamente como físicamente y me robaban cada vez que tenían oportunidad. Era horrible. Un día, llegaron a mi casa borrachos y me dieron una paliza brutal. Eso es lo último que recuerdo. Seguramente, para librarse de mí y quitármelo todo, me habían dejado en medio de la carretera, al lado de ‘Honey Village’. Eso es todo, Alan.
- Tu historia es increíble, Rose. Tienes que declararlo a la policía.
- Por favor, no quiero hablar hasta que sepa el motivo de la adopción de mi hermana…
- A lo mejor la respuesta la tiene Bianca.- dijo Alan con interés.
- No lo sé, solo nos queda esperar. Aunque, tengo una idea…
- ¿Cuál? Si te puedo ayudar…
- Intentar buscarla y pedirle respuestas…
- ¡Es lo más ridículo que he oído en mi vida! ¡TE MATARÁ!
- ALAN, ES LA ÚNICA FORMA DE SABER LA VERDAD. SOLO FALTA UNA PIEZA EN ESTE JUEGO…
- ¿Y si nunca consigues esas respuestas? 
- No importa un jaque mate, solo arriesgo...te pedí comprensión.
- No sé si lo podré soportar.- confesó el chico asustado.
- Todo saldrá bien. Confía en mí…- Rose besó a Alan con dulzura y confianza.- Te quiero.

*

Dan KK era el ‘Ray’ de la Black Faith. Destacaba por su fuerza y su bravura. Su objetivo: Verónica. Debido a su complejo de ser inferior a los demás, Dan KK era algo sensible. Su corazón le decía siempre que no debía de obedecer a Bianca pero su cerebro estaba en contra de eso. Se pasaba la mayoría de los días en la Black Faith. Era una especie de guardián. Él controlaba el dinero que llegaba a la organización y guardaba bien la droga para que la policía no los descubriera. Su sitio favorito para pasear era el río Anacostia, donde mucha gente se iba a hacer senderismo y actividades acuáticas. Tuvo la casualidad de encontrarse con Verónica y Richard, que hablaban sentados a la orilla. Se acercó sigilosamente y los espió.
- Alan me dijo que Bianca y Max han vuelto. Ésta vez tienen a más gente de parte suya. Tengo miedo a lo que pase…- dijo Verónica.
- No te preocupes.- dijo Richard cogiéndole las manos a la chica.- Sabes que me tienes para lo que haga falta.
- Gracias Richard, eres un buen amigo.- sonrió la chica acariciando a Richard.
Dan KK sacó una navaja que tenía guardada en el cinturón y se acercó a los chicos. Éstos al verlo, dieron un salto.
- ¿Quién eres tú? ¡Suelta el arma!
- Vaya, vaya, Verónica. Nos volvemos a ver.
- ¿Daniel? ¡Eres tú!
- Ha pasado tanto tiempo…
- ¿Quién es, Verónica?- preguntó Richard.
- Es mi ex novio. Hace años que lo dejé con él…no entiendo porque…
- ¡Así que esta es tu nueva víctima!- gritó Dan separando a los chicos.
Dan KK y Verónica se conocían de hace bastante tiempo. Dos años antes de que Alan y Rose se conocieran, ellos mantenían una relación sentimental que acabó por la adicción a las drogas por parte de él. Aprovechó que Verónica era la amiga de Alan y decidió destruirle por doble razón. 
- No, no es mi novio.
- ¡NO MIENTAS! ¡NO TE CREO! 
- Te juro que es verdad.- dijo Richard frunciendo el ceño.
Dan dio un paso adelante y apretó el mango de la navaja. Estaba dispuesto a acabar con la vida de los dos chicos. Richard se adelantó y presionó la mano de su rival contra el pecho, bloqueando el ataque.
- ¡Suéltame, malnacido!
- No lo haré, Verónica, llama a la policía.
La chica se disponía a coger el móvil cuando Dan KK empujó a Richard, que cayó al suelo herido por el roce de la navaja, que volaba por los aires.
- ¡Esto no quedará así! ¡Si no pudiste estar conmigo, no estarás con nadie más!- bramó Dan alejándose del río.
Verónica ayudó a su amigo a levantarse. Tenía dos heridas de la navaja pero no eran graves. Un paso ligero por urgencias sellaría aquel desgraciado día.

*

La falsa Brenda, Stephanie, y Ray seguían besándose en la cama cuando el teléfono sonó. Stephanie se levantó y lo descolgó. Habían pasado toda la noche juntos y aún rasgando el mediodía, seguían disfrutando de su falso amor por parte de la chica y perjudicial por parte del chico. Ray se estaba obsesionando con Stephanie y no se daba cuenta. 
- ¿Quién llama?- dijo Stephanie hablando por su móvil. Caminó algunos pasos y asintió con la cabeza. Acto seguido, colgó.
- Ray, te tienes que marchar. Mis tíos están a punto de llegar. No me había acordado de su visita.
- No, Dios mío. Deja que me quede un poco más. Quiero seguir sintiendo tu aroma.
- Venga, levántate.- susurró la chica.- Por favor…
- No, Brenda. Deja que me quede, que me retuerza de placer en tus sábanas olor a perfume de mujer. Volvamos a amarnos.- insistió Ray agarrando por los hombros a su tentación.
- ¡Suéltame, burro! 
- ¡DEJA QUE ME QUEDE, VOLVAMOS A HACER EL AMOR! ¡VOLVAMOS A SUBIR AL CIELO Y LUEGO BAJAR! ¡VOLVAMOS A SUDAR DE PASIÓN SOBRE ESTA CAMA! ¡VOLVAMOS A HACERLO!
- ¡SUÉLTAME, MALNACIDO! 
- Eres mía, ¡MÍA! ME PERTENECES. Eres mía. Amémonos. Ahora y siempre. ¡Amémonos!
Stephanie le soltó una bofetada a Ray. Éste respondió con un empujón que tiró a la chica al suelo. Por unos segundos reinó el silencio.
- Vete de aquí, desgraciado. No vuelvas…
Ray cogió su ropa y con lágrimas en los ojos se fue de la habitación y abandonó la casa. La rabia lo había matado por dentro y estaba destrozado. Stephanie se quedó en el suelo de la Black Faith, saboreando su victoria.

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